viernes, 3 de julio de 2015



¿CÓMO INVITAN LOS PERROS A JUGAR?








En la mayoría de las especies de mamíferos el ser juguetones se va desvaneciendo cuando los individuos se hacen adultos. Existen dos excepciones notables a esta regla: los perros y las personas. Durante el transcurso de la evolución, nosotros mismos nos convertimos en "monos juveniles", conservando  nuestra curiosidad y nuestras ganas de jugar a través de la vida adulta. Esta cualidad es la que nos dio una notable inventiva y se encuentra en el mismo corazón de nuestra historia de asombroso éxito. Por lo tanto, no resulta sorprendente que el animal elegido para nuestra compañía más íntima compartiera con nosotros esa prolongada gana de jugar.






Lo mismo que nosotros somos monos juveniles, los perros son lobos juveniles. De adultos, los perros domésticos de todas las razas siguen siendo inusualmente juguetones, incluso después de haber alcanzado una edad avanzada. Uno de los problemas con que tienen que enfrentarse es cómo indicar a los otros perros, o a las personas, que tienen ganas de jugar. Dado que lo lúdico a menudo implica luchar en broma y en falsas persecuciones, es imprescindible dejar claro que una acción particular es sólo una diversión y que no se puede tomar en serio. Esto se lleva a cabo realizando una exhibición especial de una invitación al juego.







La más popular de estas señales de "juguemos" es la inclinación para jugar en la que el perro de una forma muy expresiva, baja la parte anterior de su cuerpo mientras la posteriori permanece alzada. Sus patas delanteras se colocan en posición de "esfinge sentada", por lo que su pecho toca, o casi toca, el suelo, en contraste con sus patas traseras que se encuentran estiradas verticalmente. En esta postura, el perro juguetón se queda mirando fijamente a su compañero y realiza pequeños movimientos de sacudidas hacia delante, como si dijese "vamos, vamos". Si el compañero responde, sigue a ello un juego de persecución, o una lucha fingida.







 Debido a la forma en que esta persecución o carrera se ha iniciado con la señal especial de jugar, el perseguirse nunca llega a un ataque auténtico y la huida jamás acaba con el perro que se retira con una tremenda mordedura. En realidad, el que persigue y el que huye cambian una y otra vez de situación, intercambiándose por turnos el papel de perseguidor y el de perseguido, y la prontitud con que lo hacen revela que no están atravesando estados de ánimo de agresividad ni de miedo, sino que los fingen. Correr en amplios círculos es algo típico de esa clase de juego.







Se ha dicho que, en su origen, la inclinación al juego constituye un gesto de desperezamiento modificado. Ciertamente es muy similar a la clase de estiramiento de las patas que se observa cuando un perro se despierta y se prepara para volver a la actividad. La idea es que, al hacer una exhibición de "desperezamiento", el animal indica que se encuentra relajado y que el ataque y la persecución que están a punto de empezar, no van en serio. Pero una explicación más probable es, simplemente, que la inclinación es un movimiento detenido para luego encabritarse, al igual que la postura agazapada que adopta un atleta mientras aguarda que suene el pistoletazo que da comienzo a la carrera.








Existen otras señales típicas caninas de invitación al juego. Una de ellas es la llamada cara juguetona, una expresión que es el equivalente canino de la sonrisa humana y que posee unos componentes similares. Los labios se retraen hacia abajo horizontalmente y no verticalmente. La línea de la boca por lo tanto aumenta de tamaño, con las comisuras de los labios retirándose hacia las orejas. Las mandíbulas se hallan levemente abiertas pero no existe la menor intención de mostrar los dientes. En cierto modo, se trata de lo opuesto al gruñido de un perro enfadado, cuyas comisuras de la boca se encuentran estiradas hacia delante y el hocico nariz se retuerce hacia arriba para mostrar los dientes frontales. Un perro que tiene cara de querer jugar no es en  absoluto agresivo.







Otras incitaciones de unirse al juego incluyen golpear con el hocico, dar manotazos y ofrecerse. Los hocicazos  se derivan de los movimientos infantiles de empujones que realizan los cachorros al alimentarse en las mamas maternas. Dar manotazos a, o hacia, un compañero para incitarle al juego, proviene asimismo de la conducta infantil en el momento de alimentarse. Un perro juguetón puede, simplemente, sentarse, mirar al compañero y luego hacer movimientos en el aire con una pata delantera, echándola hacia delante como si saludara.







La señal de "ofrecimiento" es una forma de engatusar a alguien para jugar. 
El perro trae un objeto, como una pelota o un palo, y se sienta frente a su compañero con su regalo colocado en el suelo entre sus patas. En cuanto intentamos cogérselo, el perro lo atrapa con los dientes y escapa de allí. Si se le persigue, el perro ha logrado lo que quería: ya está enzarzado en una pauta de juego. Si nos detenemos, la oferta la realizará de nuevo.







A veces, un perro muy animado, por lo común cuando, tras haber estado encerrado durante un rato, le dejan salir a un espacio abierto, lleva a cabo una exhibición de cabriolas y vueltas, como una señal de que el juego debería empezar. Los movimientos, carreras, giros, saltos, brincos y zigzags son muy exagerados, y suele intercalar entre ellos inclinaciones al juego, rápidamente llevadas a cabo y abandonadas, pues el perro juguetón sigue en sus conspicuas y locas carreras y cabriolas. Este tipo de conducta es a veces usado por los lobos para engañar a su presa. 







Al bailotear de una manera extraña, fascina a sus víctimas, a las que, de ese modo, se puede aproximar con mayor facilidad.
En Norteamérica, durante el Siglo XX, esta estrategia de engaño fue explotada por los cazadores de patos. Alentaban a sus perros, por lo general caniches, a saltar juguetones en un espacio despejado. Tras verles, los patos salvajes no resistían a acercarse más para investigar lo que estaba pasando, y eso era su perdición. A esta forma de atrapar patos se le llamó "tañido" y a los perros se les denominada "tañedores". El hecho de que hasta los patos resultaran atraídos revela lo incitadoras que, durante el transcurso de la evolución, han llegado a ser las acciones de los perros cuando incitan a jugar.







No obstante, algunos perros jóvenes están demasiado asustados para ungirse a sus mayores en un juego de agresiones. Los adultos lo encuentran frustrante e insistirán en provocar a sus compañeros más jóvenes. Una estrategia empleada en esta particular circunstancia es la "exhibición tranquilizadora". Un animal dominante se tira al suelo cerca de los tímidos jovencitos y rueda sobre el lomo en la más pasiva postura perruna. Este acto momentáneo de bajo status consigue que los novatos se sientan mucho más importantes y vayan atreviéndose a acercarse. En ese momento puede comenzar el juego. Esta forma de interacción se observa asimismo cuando un perro adulto muy grande desea jugar con otro muy pequeño. La postura de sumisión del animal mayor es muy efectiva y hace sentirse cómodo al pequeño, con lo que se produce una secuencia lúdica.







Para que los perros jueguen bien de adultos es fundamental que hayan disfrutado jugando con sus compañeros de camada cuando eran jóvenes. Durante los primeros meses de vida es cuando los cachorros descubren la necesidad de realizar lo que se llama el "mordisco suave". En la primera época, al juguetear unos con otros, no refrenan sus mordiscos y sus aguzados dientes originan gañidos y quejidos de dolor. Pero cuando se percatan de que los mordiscos fuertes detienen el juego, aprenden con rapidez a suavizar la presión de las mandíbulas. Los perros que se han aislado de jóvenes (léase criaderos, abandonos, malos tratos… etc.) y han quedado privados de su fase de juegos como cachorrillos, a veces se convierten en fuente de problemas cuando son adultos. Al faltarles el mordisco suave lastiman a sus compañeros de juegos y a veces llega a producirse una auténtica pelea. Esos perros son conflictivos en los parques públicos, donde se reúnen los perros para jugar. A los perros inadaptados se les llama "perros asesinos" o "locos". Sólo son cachorros separados prematuramente de la madre y maltratados, para hacer de ellos armas, para peleas… etc.






                        CONTACTO: "OSIRIS"  sosperrerabadajoz@gmail.com







                RAMÓN. CONTACTO: sosperrerabadajoz@gmail.com








MILES DE "MASCOTAS" SON EJECUTADAS TODOS LOS MESES. SON ABANDONADOS POR DESCONOCIMIENTO DE SU COMPORTAMIENTO. UNA DE LAS SOLUCIONES A PARAR ESTA MASACRE ES LA ESTERILIZACIÓN, EL CONTROL DE NACIMIENTOS, EL CIERRE DE TIENDAS DE ANIMALES, Y LAS MULTAS, INCLUÍDA CÁRCEL POR ABANDONO Y MALTRATO.





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FUENTE: "OBSERVE A SU PERRO"

AUTOR: DESMOND MORRIS, ZOÓLOGO BRITÁNICO. AUTOR DEL FAMOSO LIBRO: "EL MONO DESNUDO"










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