lunes, 8 de mayo de 2017



EL GATO LAZARILLO Y LA PERRA CIEGA. 

{Pensilvania, 2008}







                   Dando clase a un perro-guía. Madrid.

¿Quién no se asombra de la extraordinaria compenetración entre los perros lazarillo y las personas a las que ayudan a andar por un mundo de tinieblas?  Se entrena a los perros para que sean los ojos de los ciegos, y de esta estrecha relación surgen íntimas experiencias entre dos especies.








Pero ¿han oído hablar alguna vez o han visto un gato lazarillo? Aquí tienen el caso de una gata llamada Libby. No era un animal adiestrado para ayudar a ciegos y no se encargó de un humano, sino de un perro.









Libby, una gata extraviada, fue recogida por Terry y Debra Burns de Pensilvania en 1994. Era del tamaño de una pelota de béisbol cuando los Burns la llevaron a casa. El gatito se adaptó bien al nuevo entorno, sin excluir a Cashew, una perra labrador cruzada que vivía en el hogar. Al criarse  juntos, los animales se llevaban bien, aunque en general sus vidas no les procuraban más que una interacción limitada.








Pero Cashew, a los 12 años, comenzó a perder visión, y a medida que su facultad visual se deterioraba, Libby se convirtió en su protectora ya para toda la vida. Permanecía ante la puerta de la caseta cuando la vieja perra dormía como una cuidadora abnegada que vigila a quien descansa a sus espaldas. Se situaba bajo la barbilla de la perra cuando esta caminaba por la casa o el patio y juntas se acercaban al platillo de la comida o se ponían en un lugar del patio en que diera el sol. A cualquier parte que fuese Cashew, Libby le hacía de guía. Parecía que se comunicasen, dice Terry. “Era como si la gata dijera: “Ten cuidado con ese banco” o “Aquí tienes el agua”. “ La gata comenzó también a emprender el camino por el que Terry paseaba a Cashew, a veces miraba desde lejos y a veces iba a su lado, “para que la perra supiera que estaba allí, atenta”, comenta Terry. “A medida que pasaba el tiempo, cada vez estaban más unidas”.






                     Perro ciego tiene de lazarillo a otro perrito.










Perro en un hospital, cuidando enfermos terminales, con infinita ternura.


En muchos hospitales hay perros y gatos de “plantilla” para ayudar a los pacientes afectados por diversas incapacidades, desde demencia a hipertensión. Los pacientes experimentan gran mejoría en sus dolencias por la presencia del animal. Claro que, estamos hablando de otros países.










Cuando finalmente la perra murió con 15 años, daba la impresión de que la gata se preguntaba dónde se había perdido y persistía en buscarla por los lugares habituales. Nunca mostró el mismo afecto por otro perro de la familia. Por lo visto, nada podía igualar la experiencia que había vivido con Cashew, la vieja amiga a su cargo.










FUENTE: “AMIGOS INESPERADOS” (Historias sorprendentes del Reino Animal)

AUTORA: JENNIFER S. HOLLAND, es escritora de National Geographic especializada en ciencia e historia natural. Vive en Silver Spring, Maryland, con su marido, dos perros, docenas de serpientes y unos cuantos lagartos. Para su desesperación, ninguno de ellos ha cruzado la frontera entre especies para ser amigos.

(c) Jennifer S. Holland, 2011
(c) de esta edición, Grup Editorial 62, S.L.U. 2014
Salsa Books, Barcelona





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si tienes algún comentario no dudes en hacerlo. Gracias.