lunes, 6 de enero de 2014



GATOS, GATOS, GATOS; POR SIEMPRE.




La gata es una beldad;
es dechado de belleza,
de limpieza, 
de gentil delicadeza
y de voluptuosidad.

                 M.P.





Bella gata siamesa,
tienes porte de marquesa,
un manto de terciopelo
y ojos de color de cielo…

                       J.H.


EL SIAMÉS

Es un gato de psicología compleja; a veces imprevisible en sus reacciones. De un día para otro puede cambiar radicalmente sus formas de amar, jugar y de concebir la vida. Es un animal con mucha personalidad, exuberante, valiente, celoso, absorbente y amabilísimo. Cuando las hembras están en celo, emiten maullidos y gritos a toda potencia, parecidos a los de un niño recién nacido. 

DUEÑO IDEAL

En general, el siamés entrega su afecto total a un solo miembro de la familia, demostrando hacia los demás, incluso indiferencia. Separado de su dueño, puede llegar a morir. Considerando su carácter hipersensible, se le tiene que tratar con mucha dulzura. De adulto no tolera la presencia de otros gatos jóvenes, aunque tampoco faltan casos de buena armonía. La esterilización es indispensable cuando tienen 3 ó 4 meses, pues cuando tienen el celo, cada 28 días, sus gritos y lamentos se escuchan en todo el vecindario.



EL CARTUJO (O CHARTREUX)

Es un gato manso, afectuoso, listo, independiente. Se le atribuyen todas las cualidades buenas de los gatos y también de los perros. Maulla poco. No obstante su aparente indolencia, es un gran cazador de ratones.


DUEÑO IDEAL

La dulzura, simpatía y afecto del cartujo, conquistan a la familia. Se encariña con todas las personas que lo tratan con respeto y amor.






Cuando mis dedos acarician despacio
tu cabeza y tu lomo elástico,
y mi mano se embriaga de placer
al palpar tu cuerpo eléctrico

Charles Baudelaire
Las flores del mal
          (fragmento)




EL PERSA

Su calma es sólo aparente y esconde un fuerte temperamento unido a un gran deseo de afecto. Se trata de un gato que relaciona el ser sociable y la fidelidad; posee además simpatía, dulzura y alegría. Se muestra casi indiferente respecto a los pequeños animales salvajes. El persa no tiene la costumbre de sacar fácilmente las uñas. La ingestión de pelos (tiene mucho y muy largo) puede provocarle desarreglos intestinales y respiratorios. Su opulento manto requiere por ello hacer uso diario del cepillo de cerdas (el de púas metálicas podría romperle el pelo), prestando especial atención a la cola, que frecuentemente sirve de refugio a las pulgas.


DUEÑO IDEAL

Es extremadamente afectuoso con sus dueños que lo aman y con sus gentiles amigos. 




Los gatos,
no vagabundos, pero sin un dueño.
Al sol adormecidos.
En calles sin aceras,
o esperando una mano dadivosa
Tal vez por entre ruinas

                         Jorge Guillén
 Gatos de Roma (fragmento)







   Una historia llegada de Grecia cuenta que el dios Apolo creó al león, para asustar a su hermana Diana; Diana inventó a su vez al gato para vengarse y burlarse del rey de los animales.

Pero una de las más bellas leyendas es sin duda la que nos llega de Arabia; el mismo profeta Mahoma habría preferido cortar una manga de su vestidura sobre la que dormía su gato Muezza, antes que despertarlo…




El gato se halla dormido
sobre el manto de su dueño,
y por no turbar su sueño
Mahoma se lo ha cedido.

                                 C.F.





GATOS CALLEJEROS


Primero fue el abandono, luego la proliferación. Huérfanos de todo, viven en zonas donde abunden las construcciones viejas, dotadas de sótanos accesibles y patios que les proporcionan refugio que permitan también excavar entre las inmundicias y hallar restos con que alimentarse. Como siempre las ratas serán su mejor bocado. Están expuestos al vandalismo humano. Siendo torturados y asesinados por personas sin escrúpulos. Mientras los calientaescaños, hacen oídos sordos a las denuncias. Haciéndose cargo de estos pobre animales personas de gran corazón que los alimentan, medican y esterilizan, pagándolo de su bolsillo, por lo que les hacen el trabajo gratis a los Ayuntamientos.





Al gato le gusta vivir en una casa y considera una buena cosa tenerla. Pero el gato casero tiene que ser castrado, es aconsejable para un gato que lleve una vida exclusivamente doméstica y esté muy mimado. Hay que proporcionarles compañía y afecto cuando lo solicitan. Acordémonos que si estas situaciones no se respetan, se crea una situación insoportable para el humano y para el gato. Me refiero a la castración ineludible y al respeto hacia el gato. No forzarlo en nada. Tiene que ser el animal el que solicite de la atención humana.





Vivir con un gato constituye una rara oportunidad de introducir en vuestra vida un poco de naturaleza no contaminada. Los gatos tienen mucho que enseñarnos, con sus maneras desinhibidas y su fuerte sentido de identidad personal. Los gatos saben quiénes son y están muy satisfechos de sí mismos. Los gatos que son respetados, es decir, tratados como gatos, tienden a permanecer felizmente en su situación doméstica. No les gusta que los opriman. 





Los gatos que han vivido en una casa y han sido abandonados, o sea "ex-domésticos", se asilvestran y están considerados "muy perjudiciales", más que los gatos monteses (Felis silvestris, con los que no debemos confundirlos), porque conociendo al hombre desconfían de él, pero no le temen, por lo que se aproximan a las viviendas, y exterminan pollitos, gallinas, pichones, y destruyen la caza. Su fin, por desgracia, es muy frecuente el mismo que el de las ratas y las palomas: La trampa o el cebo envenenado.




Adiós pues, a nuestro bonito gato doméstico, tigre de los pobres, amigo fascinante, que por culpas propias y de los hombres no siempre ha encontrado el calor de una casa, y no siempre ha podido entablar con el humano el coloquio afectuoso del cual tantos animales tienen necesidad.




Un nuevo hogar

El gato entra en la casa con mucho sigilo, y lo inspecciona todo cuidadosamente. Curioso, recorre cada rincón; inquieto, tiende la oreja al menor ruido, vigila las ranuras del parquet, husmea las paredes y debajo de los sillones. Después se instala.

  A pesar de su carácter reservado, al gato le gusta vivir con los humanos. Los primeros encuentros serán al principio mezcla de recelo y de miedo. Un solo gesto brusco, y el gato huye: Necesita muchísima suavidad. Por fin, tras el ritual, acepta la mano que se le tiende y recibe con agrado las caricias.

Eso significa que hemos sido adoptados.




Mi gatito Micifuz
mira por el tragaluz.

Quiere la luna alcanzar
y las estrellas tocar,

viajar en una cometa
y conocer un planeta.

Y mañana, al regresar,
habrá creído soñar.

                     C.T.





Los gatos,
inmortales de modo tan humilde,
retan al tiempo, duran
atravesando las vicisitudes,
sin saber de la Historia
que levanta edificios
o los deja abismarse entre pedazos
bellos aún, ahora apoyos nobles
de esas figuras: libres.
Mirada fija de unos ojos verdes
en soledad, en ocio y luz remota.
Entrecerrados ojos,
rubia la piel y calma iluminada.
Erguido junto a un mármol,
superviviente resto de columna,
alguien feliz y pulcro
se atusa con la pata relamida.
Gatos. Frente a la Historia,
sensibles, serios, solos, inocentes.

                                                  Jorge Guillén
                       Gatos de Roma (fragmento)







Duerme el gato de la abuela
y sueña que está volando, 
sueña que vuela y que vuela…
    ¡Qué fácil volar soñando!


                                 P. Rozarena







El gato es un gran dormilón: dos tercios de su vida se los pasa durmiendo. Le gusta arrellanarse en los cojines, sobre los que se queda profundamente dormido. Su sistema nervioso necesita más de doce horas de sueño. Algunos bostezos son el anuncio de la imperiosa necesidad. Entonces, el felino se echa de lado, se pone como una bola o se estira. Baja las orejas, le parpadean los ojos. Pronto, un estremecimiento de la pata, un temblor de los bigotes, harán creer que está soñando











(I) FUENTE: "EL LIBRO DE LOS GATOS"

AUTOR: VINCENT LANDEL, nació en 1958 en Troyes (Francia).
Empezó la carrera de Derecho, pero pronto comprendió que prefería la filosofía y, sobre todo, la literatura. Su gato se llama Julián. Es un gato callejero de "pura raza", blanco con rayas pardas y negras.

© 1987, ALTEA, ALFAGUARA, S.A., de la presente edición en lengua española. Madrid.


(II) FUENTE: "GUÍA DE GATOS"

AUTOR: GINO PUGNETTI
Revisión y adaptación de JOSEFINA SÁNCHEZ-TOLDRÁ
© 1983, ARNOLDO MONDADORI EDITORE S.p.A
Derechos exclusivos de edición para todos los países de habla española y propiedad de la traducción castellana:
© 1985, EDICIONES GRIJALBO, S.A., Barcelona

AGRADECIMIENTOS

El editor expresa su profundo agradecimiento al doctor Gian Giacomo
Bogogna, presidente de la Sociedad Nacional para la Protección de Animales de Milán, y a la señorita Marion Nammack, de Nueva York, por su valiosa colaboración en la puesta a punto de esta obra




















  





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