miércoles, 29 de enero de 2014



UN BUFIDO ESCALOFRIANTE!!







  El que tiene gato, en algún momento de su interacción racional-irracional, ha podido "disfrutar" de los comportamientos más "duros" del animal: postura defensiva-amenazante, gruñidos de diversa intensidad, escalofriantes bufidos, y todo tipo de movimientos de manos, con o sin extracción de uñas en la exhibición y despliegue de medios.





UN GATO ES UN ANIMAL PERFECTAMENTE ARMADO.


   Tiene recursos suficientes para defenderse de animales iguales, superiores, y es capaz de acabar con las potenciales presas de un tamaño, habitualmente, menor al suyo.






El gato, como la mayoría de los seres vivos, no expresa su agresividad a no ser que ello sea necesario, si bien es cierto que, al igual que en cualquier especie animal, cada individuo tiene su punto de "disparadero bélico", en su más individual nivel.









Unos gatos parecen santos felinos, otros parecen gatos endemoniados.








     A ello, en la gran mayoría de las ocasiones, se llega por la educación recibida de su madre y hermanos, de la correcta socialización con humanos, otros animales, entornos, y por supuesto, la agresividad de un ser vivo depende, Y MUCHO, de las experiencias vividas.





GATO MUY AGRESIVO, COMO CONSECUENCIA DEL MALTRATO: ULISES FUE TORTURADO POR UN HOMBRE Y SU HIJO: LE PONÍAN ELECTRODOS Y LE DABAN CORRIENTE ELÉCTRICA.  Al llevarlo al veterinario y meterlo en una jaula, se tranquilizaba, pero si escuchaba las voces de sus torturadores se agarraba a los barrotes de la jaula y sus diarreas llegaban al techo. El veterinario se negó a devolverlo a sus torturadores. Lo adoptó una familia que lo quería y respetaba.  Le gustaba mucho su nido con una gran bufanda. A veces miraba a su alrededor como si presintiera algo malo. Vivió cinco años respetado y querido.





  La agresividad de los gatos es el segundo de los problemas de comportamiento felino. Desde un "siseo" hasta la mayor concatenación de zarpazos, desde un contundente bufido a un lacerante mordisco, todos esos comportamientos han de considerarse agresivos y han de ser valorados.






En demasiadas ocasiones, los torpes admiten como algo normal, natural, aceptable incluso, aumentando el grado de torpeza, divertido, que el gato se exprese de forma agresiva.  Si no tomamos cartas en el asunto (primero veterinario para valorar causas físicas y luego etólogo), un "simple" y esporádico bufido, puede terminar en una grave agresión a uno o más miembros de la familia.






Este gato está siendo MAL acariciado. Los dedos de la persona se "clavan" en el lomo, lo que enfada al animal. La mano debe estar relajada y se desliza suavemente empezando por la cabecita y terminando en la base de la cola y no pasar de ahí. El gato de la foto está avisando para darse la vuelta rápidamente y empezar a dar patadas, mordiscos y arañazos a la mano. Si esto ocurre, no retirar la mano rápidamente. Hay que entretenerle con la mano libre y en el momento que el gato suelte la mano, ésta se retira.





Gato dispuesto a atacar por MIEDO. En este caso hay que retirar de su vista lo que le causa este pavor.


   Hemos sobrevolado sobre las causas que abren la puerta a la agresividad felina. Vamos a conocer las dos principales razones de tan indeseado comportamiento: el dolor y el juego.



*  Dolor: Son múltiples, incontables las ocasiones en las que el propietario llega a la clínica asustado por la "actuación" del gato, e incrédulo por tal cambio de comportamiento.  Animales "mimosos", entrañables, pacíficos, que aparecen de repente, haber sido poseídos por el espirito de "Godzilla". Estos animales suelen deber este cambio radical a algo que les provoca dolor. Ellos, de forma preventiva, bufan al propietario cuando les coge, porque les hace daño en alguna zona (frecuentemente en problemas auriculares si queremos acariciarles la cabeza, en problemas de la vejiga urinaria si les cogemos del abdomen…).





El gato no puede decirnos: ¡¡Aisss, Mariano, no me acaricies las orejas que me duelen!!!


El gato nos lo dice con un bufido o un manotazo, y, si seguimos insistiendo, será más contundente en su "locución".




*  Juego: El juego, en sí mismo, como hemos defendido con anterioridad no es malo ¡¡todo lo contrario!!, pero … pero… el juego INADECUADO es una autopista hacia las conductas agresivas.

Los pequeños gatos, y los adultos, gustan de jugar persiguiendo, cazando y, si no aprenden de pequeños a controlar los mordiscos y arañazos…
¡¡problema al canto!!





  Por ello es fundamental que pasen esos dos meses iniciales con mamá- gata y con sus hermanos; en sus juegos aprenderán cuándo les duele y cuándo hacen daño, los gritos del dolorido y los propios harán entender a los jóvenes animales que deben "amortiguar sus instintos".





Cuando un pequeño gato llega a casa y no ha aprendido esta importante lección por insuficiente tiempo con su familia genética, si de regalo el torpe cónclave familiar se dedica a jugar directamente con sus manos con el animal, haciendo que las persiga, que las muerda, que las arañe… al principio, "hace gracia", provoca sonrisas … ya… ¡¡YA!!


Esa gracia inicial se torna en problema y la sonrisa en mueca de dolor… sí torpes, sí


La escalada de agresividad por juego inadecuado es logarítmica si no se toman medidas, si se sigue jugando igual.






En estos casos, tomados a tiempo, el uso de juguetes adecuados, interactivos, sin poner las manos "a tiro", solucionan fácilmente el problema… Desgraciadamente muchos gatos encuentran mucha diversión en la caza de las manos que les han enseñado, fomentado, e incluso, quizás, sin saberlo, recompensando (torpes humanos que ofrecen premios, caricias o alimentos a los gatos agresivos con la intención de apaciguarlos). Estos animales han de ser tratados sin dilación por un especialista.




La gran mayoría de los abandonos se da, por desconocimiento en la forma de tratar al animal.


Lo triste es que el torpe, pero el torpe "gran reserva", después de generar el problema por su inadecuado juego (¡¡infórmate, alma de Dios!!), al verse ante el problema, saca su "racionalidad" y se lía a guantazos con el animal… Error sobre error… El castigo físico de un gato agresivo aumenta su tensión y por tanto su agresividad.




Gato con las mandíbulas y el paladar rotos por su humano.





Este tipo de individuos, desgraciadamente no están en peligro de extinción en la península ibérica, acaban, en el mejor de los casos, abandonando al animal… En el peor… "acabando" con el problema
Pero muerto el gato, el indeseable "torpe" se las arregla para conseguir otro gato y repetir la "operación"….





                                Una muestra de la MIERDA HUMANA.











FUENTE: "COSAS DE GATOS" (Cómo conocer y cuidar a tu mascota, para TORPES).

AUTOR: Carlos Rodríguez, licenciado en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado como director, presentador, asesor y colaborador en diversos medios, como Waku Waku (TVE1) o Club Disney (Tele 5), TP de oro al Mejor Programa infantil en 1991-2-3-4-5-6-8-2000 y 2001; y Premio de la ATV al Mejor Programa infantil en 1999. Es autor de varios libros como "El encantador de gatos" o el gran éxito de esta colección "Cosas de perros". Actualmente, es director y presentador del programa de radio Como el perro y el gato en Onda Cero, así como del programa de TV del mismo nombre en Neox. También es director de contenidos de mascoteros.com.

© EDICIONES ANAYA MULTIMEDIA (GRUPO ANAYA, S.A.), 2011, Madrid.

OBERON PRÁCTICO.











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