sábado, 22 de febrero de 2014



MI GAT@ QUIERE UN COMPAÑERO PARA JUGAR,
¿QUÉ SEXO ES MÁS ADECUADO?





La respuesta varía según las circunstancias en que se encuentren los gatos. Empecemos por los de ciudad o los de caseríos que viven en libertad. Si los gatos comen, duermen y procrean por su cuenta, independientemente de la gente, se dividen naturalmente por sexos. Las hembras se reúnen, formando una colonia separada, y cuidan de los hijos de las demás, incluso los amamantan. 




Dejan a sus hijos permanecer en la colonia, pero los echan cuando alcanzan la pubertad. La mayoría de los machos hará entre sí una alianza informal, una especie de hermandad felina. El momento en que su grado de cooperación se hace más patente es cuando forman una fila silenciosa, aguardando para aparearse con una hembra en celo.




           Gatos callejeros, saludando al humano que les lleva la comida.
La posición "colas arriba" es un lenguaje corporal de saludo y confianza.



Esta conducta natural no se da fácilmente en las circunstancias en las que la mayoría de los gatos se encuentra: cuando viven con personas. En este caso, dos de las variables más importantes están en juego. La primera es el territorio. Muchos gatos se encuentran confinados en el que les imponen los humanos, en lugar de ocupar el que demarcarían ellos mismos.




Colina de gatos callejeros, esperando que su humano saque las croquetas de la cesta de la bicicleta, junto con el agua. Las jaulas están preparadas para cogerlos y llevarlos a la clínica veterinaria para esterilizarlos a tod@s.



Los territorios de las personas son, casi siempre, considerablemente más pequeños que los de los gatos; a menudo sólo consisten en un jardín trasero del tamaño de un sello de correos. De hecho, la mayoría de las casas no tienen ni siquiera ese espacio al aire libre. La segunda variable es el sexo. Por diversas razones, la mayoría de los gatos domésticos acaba castrada (afortunadamente). Esto ejerce un efecto considerable a la hora de que el gato escoja a un compañer@.




"Piperra" con sus croquetas. Esta noche dormirá en una casa de acogida, y cuando sea desparasitada y auscultada debidamente será esterilizada.



Los gatos sexualmente maduros y enteros (sin castrar) pueden considerar como un gran desafío la intrusión de otro gato del mismo sexo en su territorio humano, artificialmente pequeño e insuficiente para compartir. Esta es la razón de que siempre sea mejor que los gatos se conozcan antes de llegar a la pubertad (antes del primer celo), cuando es más probable que se conviertan finalmente en camaradas, con independencia de su sexo.


El Castillo de los gatos, en Belfast. Tiene en toda su extensión esculturas de gatos de formas y tamaños diversos.



Si los gatos han madurado, es mejor presentarles a un miembro del sexo opuesto. En cambio, si el gato [como es probable que suceda] ha sido esterilizado, el sexo del recién llegado es menos importante. La castración es un gran nivelador de diferencias.




Aunque los machos y las hembras tienen patrones de conducta considerablemente distintos, cuando están castrados su comportamiento es muy similar, casi como el de la hembra a la que no se han quitado los ovarios. En caso de duda, lo mejor es vivir con un miembro del sexo opuesto. Y mejor aún: ESTERILIZARLOS A TOD@S!!.








FUENTE: "Las 101 preguntas que su gato le haría si pudiera hablar"
(Todo lo que usted debe saber de su gato: *Dieta; *Comportamiento;
*Aseo; *Sexo; *Cuidados preventivos.

AUTOR: BRUCE FOGLE es Doctor en Veterinaria y miembro del Royal College of Veterinary Surgeons del Reino Unido. Además de ejercer su profesión, es conferenciante sobre conducta animal en facultades de Veterinaria de todo el mundo. Es autor de varios libros sobre los problemas de conducta de animales domésticos, entre ellos La Mente del Perro y La Mente del Gato.

(c) Dr. Bruce Fogle, 1993
(c) EDICIONES TEMAS DE HOY, S.A. (T.H.), 1994, Madrid












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