sábado, 10 de agosto de 2013



EL DILEMA.

¿Que es mejor para el/la gato/a cuyo amigo humano se va de vacaciones? La residencia para gat@s o la misma casa donde vive el michín?


Ambas alternativas tienen sus puntos fuertes y débiles. Los buenos albergues para gat@s suponemos que están dirigidos por buenos profesionales y hacen todo lo posible para garantizar que el minino esté contento, coma bien y se le cuide y asee durante su estancia. Como es normal l@s dueña@s de estos centros quieren asegurarse de que el gato vuelva la próxima vez que su familia se vaya de viaje.






Gata y sus tres cachorros en una de las cientos de colonias de gatos callejeros que hay en Bilbao.  CASTRAR ES UN ACTO DE HUMANIDAD.



Uno de los inconvenientes de estas residencias es que debido a la concentración de gat@s, aumenta el riesgo de enfermedades contagiosas. Muchas de estas enfermedades se propagan por medio de la saliva o al estornudar, y aunque un gato no entre nunca en contacto con los demás felinos que hay en la residencia, sigue siendo posible que el personal extienda involuntariamente las infecciones mientras reparte su atención entre unos gatos y otros.





Gatita de una colonia en un monte cercano a Bilbao. Esta foto es de hace un mes. Hace unos día la recogí en estado muy grave: le habían dado una paliza. Tiene la boca rota, le faltan todos los dientes de abajo, la cabeza aplastada, y la han dejado ciega de la paliza. Todavía está ingresada en la clínica veterinaria, pero está fuera de peligro y va a vivir. Se llama OLIMPIA.


Las ventajas de tener un vecino o una vecina dispuesto a ir a darle de comer al gato son evidentes. El minino permanece en su propio terreno y no sufre el potencial trastorno emocional de verse privado tanto de su familia como de su territorio.






AQUILES, RESCATADO DEBAJO DE UN COCHE, LIMPIO Y DESPUÉS DE COMER, SE DISPONE A SESTEAR DURANTE TODA LA TARDE.



Sin embargo, alimentar al gato y limpiar su recipiente higiénico no es suficiente. Si se deja todo el día solo a un gato que está acostumbrado a la compañía humana, se aburrirá. El arreglo mejor es encontrar a un vecino lo suficientemente santo como para que quiera venir cada día a jugar con el gato además de darle de comer, asearlo y acariciarlo.











PARA REALIZAR ESTA ENTRADA ME HE VALIDO DEL LIBRO "LAS 101 PREGUNTAS QUE SU GATO LE HARÍA, SI PUDIERA HABLAR". 
Autor:  Bruce Fogle.
Doctor en Veterinaria y miembro del Royal College of Veterinary Surgeons
del Reino Unido.
Además de ejercer su profesión, es conferenciante sobre conducta animal
en facultades  de Veterinaria de todo el mundo.
Autor de varios libros
Ediciones "Temas de Hoy"









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