martes, 11 de junio de 2013



Por qué algunos perros se muerden la cola.

Maribel Zuria


Esta pregunta me la formuló un vecino, cuyo perro, un pastor alemán adulto, "vivía" en el balcón, hiciera frío o calor.






Con bastante frecuencia, vemos a un perro dando vueltas en círculo a gran velocidad, persiguiéndose la cola. Cierra las fauces sobre su apéndice y luego continúa su acalorada persecución, girando como un molino, dando a veces tantas vueltas que llega a quedarse mareado y desorientado. Para el observador humano, lo que empieza siendo una travesura divertida por parte del perro, y que semeja una sencilla pauta lúdica, llega a veces a resultar perturbador.



                                                Esterilizar es un acto de humanidad.


Comienza a parecer un estereotipo convertido en una anormalidad de la conducta en vez de un juego rítmico. Por desgracia, esto no está muy lejos de la verdad, porque el acto de perseguirse la cola es, por lo general, una dolencia de los perros que se han mantenido en unas condiciones antinaturales y aburridas.




Si se cumplieran las Leyes (ya existentes) de Protección de los Animales, no habría fotografías como éstas.  LAS LEYES DE LAS QUE HABLAMOS, SON MERO PAPEL MOJADO.



Los perros son seres sociales y les gusta mucho explorar. Si se les priva de compañeros, tanto caninos como humanos, o si se encuentran en un medio ambiente constreñido o monótono, llegan a sufrir. El peor castigo mental para un perro es que le dejen solo en un espacio bastante reducido donde nada cambia.







Esto suele suceder por desgracia con más frecuencia de la que se cree. Hay perros  muy desgraciados que caen en manos de sus amos crueles que los confinan de por vida en un balcón. También los perros salvajes de los zoos se han visto a veces alojados en unas jaulas pequeñas, adosadas y vacías, condenados a una pena de cadena perpetua de confinamiento solitario.




Comida con clavos, dejada en un parque para que se la coman los perros. Esto es España ¡Cómo no!




La observación de dichos animales ha revelado que, con frecuencia, desarrollan "tics" y acciones estereotipadas, como morderse las patas, la cola, retorcer el cuello, pasear y otras pautas de perturbada conducta repetitiva. A veces, esos tics se hacen tan salvajes que los perros se muerden con fuerza en su propia carne y se producen auténticas llagas. Este autocastigo pudiera parecer destructivo, pero tiene el efecto de proporcionarse unos estímulos agudos en el mundo que se ha vuelto un insoportable limbo de aburrimiento, el acto de perseguirse la cola es una forma típica de esa clase de conducta.



                                   Perro maltratado por seis chicos entre 12 y 16 años.



También se observa en un cachorro que ha sido aislado de sus compañeros de camada. Se lo han llevado a una casa nueva y de repente le han privado de los rudos juegos típicos de una animada camada, y por lo tanto debe buscar nuevas formas de estímulo. Si sus compañeros humanos no juegan con él lo suficiente o nada, el cachorro encontrará difícil empezar un "juego", y, en ese momento, la cola se convierte en el mejor "compañero" disponible. Esto no es malo en sí, siempre que sus vueltas no lleguen a ser una obsesión convulsiva.




Adoptar un perro, para sacarlo una vez por la noche, porque el/la que lo ha acogido no tiene tiempo para más, es una crueldad. Lo mejor, no acoger ninguno.




Muchos cachorros solitarios lo hacen durante cierto tiempo y luego abandonan ese hábito. Sólo cuando persiste en la edad adulta indica un defecto en el medio ambiente del perro, y una enorme necesidad de relación social y de aventuras. Por lo general, se corrige simplemente, cuidando esos aspectos de la vida del animal.








Después de contarle todo esto a mi vecino, me dijo que su perro se murió la semana pasada. Le comuniqué que como volviera a hacerse con otro perro lo denunciada automáticamente.









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